¿Qué tratamientos existen para el bruxismo?

  • Consultar con un especialista en TTM y DOF

No existe una cura específica para el bruxismo, pero si se pueden controlar y prevenir los factores que lo producen y prevenir daños que esta acción pudiese generar.

Es esencial acudir con el especialista en TTM y DOF, quien está altamente capacitado para realizar un correcto diagnóstico acerca de los factores desencadenantes del bruxismo en cada individuo mediante una historia clínica acabada y un examen clínico minucioso. Luego de obtener un diagnóstico, el especialista otorgará el tratamiento más indicado para cada paciente. Muchas veces el tratamiento del bruxismo es multidisciplinario, e incluye otras ramas de la medicina como neurología, psicología, kinesiología, gastroenterología, medicina del sueño, entre otros. 

  • Educación y prácticas de autocuidado

En todos los casos los especialistas aconsejan realizar actividades que ayuden a reducir el estrés, realizar ejercicios de relajación, masajear las zonas musculares afectadas, dormir la cantidad de horas adecuadas y modificación de ciertos hábitos que aumentan la probabilidad de hacer bruxismo. Será el especialista el encargado de educar y guiar al paciente para llevar a cabo estas prácticas de autocuidado.

  •  Férula de estabilización oclusal (plano de relajación)

Las férulas no detienen el bruxismo, pero en los casos que este depende de factores no modificables, estos sí disminuyen la actividad de los músculos masticatorios y del cuello, produciendo un equilibrio neuromuscular, una mejor distribución de fuerzas y evitan la sobrecarga articular. Esto se traduce en una considerable reducción de los daños a consecuencia de las fuerzas y dirección de apriete. Con la férula también se detiene el desgaste de las superficies de los dientes y las recesiones de encías, por lo que podríamos afirmar que las férulas, si bien no detienen el bruxismo, protegen al sistema craneo-cervico-facial y estructuras dentarias, por lo que se hace necesario utilizar una férula diseñada para el trastorno específico de cada paciente con el objetivo de mejorar algunos signos y síntomas. Además, el bruxismo tiende a coexistir con trastornos músculo-esqueletales por lo que se debe integrar su manejo, al abordaje de dichos trastornos. 

Las férulas están hechas de acrílico y son fabricadas en un laboratorio dental después de que el especialista toma moldes y registros a los dientes. Cada férula es única, personalizada y adaptada especialmente para cada paciente. 

  • Terapia farmacológica 

Existen medicamentos que pueden ayudar a reducir los síntomas de los trastornos temporomandibulares. Aunque es habitual el uso de relajantes musculares (uso por períodos breves), también son indicados fármacos de acción central, inductores del sueño, o bien antiinflamatorios y analgésicos en casos de cuadros agudos de dolor e inflamación.

  •  Infiltración con toxina botulínica 

La toxina botulínica tipo A se ha utilizado para el manejo de diversas patologías. Si bien su indicación principal es la hipertrofia (aumento del tamaño muscular), se ha observado su gran potencial para ayudar al manejo del dolor muscular crónico, cefalea crónica y el bruxismo. Su aplicación debe ser realizada por un especialista ya que deben descartarse otras patologías previamente y usarse dentro de un plan de tratamiento inicial con acciones conservadoras, mejorando los resultados terapéuticos a largo plazo una vez terminado el tiempo de acción de la toxina (4 a 6 meses). Este enfoque permite controlar las molestias por dolor y los cambios estéticos a nivel de los músculos faciales, produciendo un efecto de «adelgazamiento» de la cara luego del aumento de tono y volumen muscular por el apriete constante. 

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